En el penal de Devoto varios cuervos privados de su libertad se organizan para mirar los partidos del equipo de sus amores: “Llamamos para escuchar la tribuna en vivo; de lo mundano, lo que más extrañamos es ir a la cancha”, dicen.

¿Se puede encerrar el sentimiento? ¿Cómo continúan los momentos futboleros después de caer preso? En Devoto, entre rejas y celdas, un grupo de cuervos está pendiente del día a día de San Lorenzo, más allá de sus procesos y condenas que los llevaron a estar en una de las tres penitenciarías de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Para poner en contexto: el Penal está dividido en 5 plantas (1, 2, 3, 5 y 6), con 35 pabellones distribuidos dentro de ellas, donde hay alrededor de 1.400 internos. Además, en lo que alguna vez fue el 4to pabellón, está instalado el CUD (Centro Universitario de Devoto), una sede de la Universidad de Buenos Aires donde una parte reducida de los convictos (que cumplen con los requisitos de buena conducta y haber terminado la secundaria) estudian carreras como Derecho, Economía, Filosofía y Sociología, tienen un programa de radio y hasta brindan asesoría legal a otros internos, entre otras cosas. En el emblemático lugar, que funciona hace 25 años y es casi único en la estructura carcelaria del mundo, nos citamos con Ale y Charly, dos sanlorencistas fanáticos.
-Quiero saber, me intriga, ¿Cómo es la movida del fútbol acá?
C-Normalmente vemos los partidos los sábados y domingos en los pabellones. Te juntas con los de tu equipo y ahí los miras en banda. Tenemos cábalas, como cualquiera y también hay pica con los demás hinchas. Entre semana, se arma acá en la cocina del CUD.
A-Vemos todos los partidos, no nos perdemos ninguno. El otro día contra Boca saqué mi toalla de San Lorenzo y me armé una bandera de palo para festejar. También colgamos camisetas por todos lados, porque acá se vive igual que afuera.
-Me imagino que el clásico con Boca habrá sido diferente. Además ganó SL.
C-Ese día era algo increíble como estaba la cancha. Cuando podemos llamamos a nuestros conocidos para escuchar la tribuna en vivo y las canciones de la hinchada, que son hermosas. Mis hijos siguen yendo a la cancha todos los fines de semana, como lo hacía yo.
A-El baile que le dimos fue tremendo. Había 6 o 7 bosteros que ni hablaban, y cuando cobró el penal se pararon para gritar el gol. ¡Y apareció San Torrico! ¡Además el Chiqui Pérez nunca había errado un penal! Fue impresionante.
-Vamos a algo más de acá. Hace algunos meses estuvo preso Pablo Migliore, en ese momento arquero del club. ¿Se toma como algo diferente cuando cae alguien “famoso” y encima jugador de Primera?
A-Migliore fue a Ezeiza, a un pabellón más cómodo, estuvo en el que es para suicidas. No nos generó expectativa, no le íbamos a pedir autógrafos si lo cruzábamos, porque acá adentro sos uno más. Además no nos cambiaba en nada nuestra situación. Pero estábamos al tanto por las noticias.
C-Lo que si sabíamos todos es que cayó por una boludés, no podes estar preso por ser “el amigo de”. A ver, estaba claro que el problema era quien lo defendía, ¿Me entendés? Si cambió el abogado y salió a los días….
Y como por arte de magia, empezaron a soltar la lengua. Del trato de los medios con el caso del exarquero pasaron a hablar de las noticias, de la sociedad, de las prebendas que reciben algunos.
C-¡Hay algo que quiero decir! La persona famosa influye en lo que hace un juez, y eso lo sabe todo el mundo. No digo que seamos inocentes los que estamos acá, es más, debemos estar por algo, pero algunos reciben tratos diferentes. Unas palabras de Zaffaroni lo explican muy bien: “El estrato social de quien comete el delito es a veces más importante que el delito mismo”, y tiene razón.
Se cuela en la conversación un personaje de los medios de comunicación, el archiconocido Eduardo Feinman. Se ponen locos, las palabras salen más rápido que Tito Villalba contra Racing.
A-Además la tele agranda todo. Por ejemplo, yo no sé si Feinman se hace o qué. Es un personaje, ya lo vendió. Para mi que la gente mira los problemas de los demás para acallar los suyos. Esa sería la única explicación, si no, no entiendo cómo le dan bola. Bueno, nosotros estamos hablando de él, ¿no?
¿Ven todos los partidos? ¿O solo los de Primera o los más importantes?
C-Acá se ve todo, los fines de semana el Penal es sólo fútbol. Tenemos la antena satelital del Gobierno y nos arreglamos con eso, la verdad que el Fútbol Para Todos es una bendición. Pero por ejemplo los de San Lorenzo-River por la Copa no pudimos engancharlos, porque eran pagos.
-Hace un rato escuché que estaban organizando un Prode acá, ¿O estoy loco?
C-Ah si, tenemos un Prode interno, pero no por guita eh, jajaja. Apostamos tarjetas de teléfono de 10 pesos, es más que nada para sumarle algo más al día a día. Todo lo que sea para distender siempre afecta favorablemente.
-También habrán sufrido la fatídica final de la Copa Argentina.
A-Si, obvio, fue una frustración. Pero bueno, esperemos que se nos de el campeonato para tener una alegría. Igual fue una fiesta, no como cuando eliminaron a River el otro día de la Sudamericana, que los hinchas los puteaban todos. San Lorenzo es diferente, la gente está siempre alentando y eso no tiene precio. No te rompen el club, como algunos…
C-Yo me pregunto, ¿por qué no jugaron como contra Boca? Esa final fue dura, mis hijos fueron a Catamarca y me contaron todo, viajaron un montón de horas. Si estuviera en la calle hubiera ido, pero buen. En el torneo creo que a San Lorenzo se le puede dar, juega bien. Y hasta mejor que Newell´s.
-Se extraña ir a la cancha, ¿no?
A-A mi me gustaría mucho ir a la cancha. Extraño jugar a la pelota con mis amigos, estar con ellos. Pero la realidad es otra.
C-Yo extraño levantarme a la mañana en mi casa y ver a mis nenes, eso más que nada. Y de lo mundano si, quiero ir a la cancha, ¡si iba a todos lados!
Aunque estar privado de la libertad física pueda afectar muchas cosas, la pelota no pierde el significado ahí adentro. Es más, se convierte en una nueva forma de aferrarse para sentir pertenencia. Sobre el final, casi de casualidad, puedo ver el campeonato de fútbol, en una canchita de cemento con paredes de mínimo 4 metros de alto a los costados. Ese es el límite. Pero la redonda no marca diferencias, les da posibilidades a todos. Porque aunque jueguen al límite, afloja hasta al más duro.
Nota: Pato Paradiso
Agradecimientos
Sol Gonzalez Vilas
CUD
Extractos de la entrevista
*Nahuel, hincha de Boca: “La hinchada de San Lorenzo es diferente, te lo digo yo, como bostero que soy”.
*Javier, hincha de Independiente y conductor de Devotos por la radio: “En el penal de Torrico me gané un alfajor triple, le aposté a un amigo que lo atajaba”
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana



