En este 2010, se destacó Constanza Vázquez, la volante de solamente quince años. Tuvo continuidad gracias a Almeyra, se dio el gusto de gritar goles y tiene mucho futuro por delante.

Una de las revelaciones del fútbol femenino en la temporada 2010 fue Constanza Vázquez. Proveniente de la escuelita, se ganó un lugar en el plantel a base de constancia, fútbol y actitud en la pretemporada.
Luego, el técnico Alejandro Almeyra le vio pasta y decidió incluirla, de a poco, en el primer equipo, para que vaya sumando minutos junto a otras consagradas como Eliana Medina, Florencia Quiñones y María Tierri, entre otras. No se equivocó en su decisión: la joven volante central (de solo quince años que nació el 10 de septiembre de 1995) devolvió con creces la confianza e hizo muy buenos partidos.
Además, como frutilla del postre, Coty (apodo por el cual todos la conocen) se dio el lujo de marcar goles con la camiseta de sus amores. “Es lo más jugar en San Lorenzo” le dijo a Mundo Azulgrana en una nota en la que decidió hablar de sus primeros pasos en el club y confesó un sueño: jugar la Copa Libertadores con el Ciclón.
-¿Por qué empezaste a jugar al fútbol?
-Porque mi viejo siempre jugó al fútbol, a mí me gustaba y empecé a jugar con mis hermanos. Cuando crecí busqué algún club por mi zona, yo vivo en Ituzaingo, y no encontré ninguno que acepte mujeres. Hasta que apareció Estudiantes de Padua y me aceptaron en la escuela. Estuve ahí tres años.
-¿Cómo arrancaste ahí? ¿Te costó?
-No, para nada. Todos me decían que jugaba re bien, que la rompía con los pibes (ríe).
-¿Qué te decían tus amigas?
-Al principio, eran muy pesadas. Había un grupito que decía que no se juntaran conmigo porque jugaba a la pelota. Pero fueron cosas de chicas, con el tiempo todo normal.
-¿Los pibes te tiraban algún comentario?
-Muchas cosas para joderme pero nunca me afectó, todo bien.
-¿Y cómo se da tu llegada a San Lorenzo?
-Mi viejo dirigía Lugano y un día habló con Ale Almeyra. Ale le contó que era el técnico de San Lorenzo y me pasó el número. Vinimos, en el verano del 2010.
-Todo un desafío.
-Era mi sueño, siempre lo fue y es lo más: jugar acá en San Lorenzo.
-¿Cómo te trató el hecho de jugar en primera en tan poco tiempo?
-Me pegó duro…muchos nervios pero bien. Llegué a la mitad de la pretemporada, tuve un tiempo para tomar confianza con el plantel.
-¿Te recibieron bien?
-Bien, con muchas bromas. Me dijeron que me iban a pelar porque era nueva (sonríe) pero al final no pasó nada, por suerte.
-No te veo rapada.
-(Ríe) Yo tampoco. Pero ese tipo de cosas me sirvieron para agarrar confianza y la verdad que las chicas son excelentes, me llevo muy bien con todas.
-Cuando entras a la cancha ¿Te gusta jugar con alguien en especial?
-La verdad que me entiendo con todas, no puedo nombrar a una sola.
-Con poquito tiempo en primera ya hiciste un gol ¿Qué sentiste cuando viste que la pelota entraba?
-…Ese día, intenté pegarle y salió. Tenía toda la emoción encima y pensé en mis viejos, que hacen todo lo posible para que venga.
-¿Qué clase de jugadora sos?
-No sé…trato de dejar todo y peleo hasta la última pelota.
-¿Sos de mirar mucho fútbol?
-Soy hincha de San Lorenzo pero miro todos los partidos de fútbol. Me gusta Gonzalo Bergessio, la garra que tiene.
-¿Tenes algún sueño dentro del fútbol?
-Jugar la copa libertadores, ese es uno. Y después me gustaría que crezca el fútbol femenino, como pasa en Estados Unidos por ejemplo.
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana