No se los escucha, no quieren ver la realidad porque las prensa les miente y encima van contra el folclore: necesitan de modernas maquinarias para el cotillón. Racing: una empresa así desaparece.

A pesar de que achicaron la cabecera visitante para que vaya menos público, sin embargo los de la Academia no pueden hacer callar al Ciclón. Liberan el codo izquierdo (marketinera la idea, porque ahí colocan publicidades varias) y dejan sólo un rincón para los visitantes.
Les avisamos que cuando jueguen con San Lorenzo con esto no alcanza. Tampoco con hacer caso a la mentira de la prensa, que eternamente victimiza a los hinchas de Racing calificándolos de fieles y seguidores (¿en la B dónde estabas? Cierto que estaba Alfonsín que no era hincha de la Acadé y la manito llegó desde Viamonte para que asciendan en un inventado ¡Octogonal!).
Se adecuaron al sistema con una típica resolución empresarial del capitalismo: menos manos de obra y más tecnología. ¿Qué es eso de poner máquinas expendedoras de papelitos? ¿Dónde quedó el folclore? Eso de cortarlos antes, llevarlos con tirantes, banderas no existe en Avellaneda. Claro, después sale en el diario una foto con miles de papelitos (ni siquiera los soplan) y la gilada escucha lo que repiten los voceros.
Lo que no sabíamos es que los K no sólo intiman a las empresas del grupo Clarín, como fue hace poco con la firma de telecomunicaciones Fibertel. Ahora parece que también lo hace con Blanquiceleste. Le pide a sus usuarios (hinchas sordos, ciegos y mancos, perdón) que tienen 90 días para empezar a cantar...
Menos mal que el folclore del fútbol, el de los hinchas, sigue siendo patrimonio de los cuervos, que son creativos, fieles y alegres. Hasta la próxima, hijo.
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana