La acumulación de intereses, multas y gastos adicionales complica todavía más el panorama financiero del club en plena temporada.

En medio del mercado de pases y la reestructuración del plantel profesional, San Lorenzo enfrenta otro frente de preocupación: el cumplimiento de pagos vinculados a inhibiciones internacionales. La situación financiera del club vuelve a quedar en primer plano, ya no solo por la necesidad de ingresos, sino por las obligaciones que podrían multiplicarse en poco tiempo.
Las inhibiciones, que condicionan futuras incorporaciones y habilitaciones de contratos, fueron una constante en los últimos mercados. Aunque se logró avanzar en algunos casos, quedan deudas pendientes que requieren resolución inmediata si el club no quiere afrontar consecuencias mayores en el corto plazo.
Actualmente, el monto estimado de la deuda ronda los 2.5 millones de dólares, aunque ese número podría incrementarse significativamente en caso de no saldarse dentro de los plazos estipulados, en diciembre llegaría a superar los 3 millones de dólares. Las normativas de FIFA en estos casos son estrictas y contemplan penalidades que se suman automáticamente al capital adeudado.
Las tasas de interés aplicadas por los organismos internacionales van del 12% al 15%, pero además se agregan multas por incumplimiento que pueden alcanzar el 50% del monto original. A eso hay que sumar las costas procesales, que generalmente representan otro 15% del total. La demora, por tanto, no solo encarece el pasivo sino que agrava el escenario legal y deportivo.
Desde el entorno dirigencial reconocen la urgencia del tema, aunque aún no se comunicó un plan oficial para afrontar los pagos. Resolver las inhibiciones será clave no solo para evitar sanciones, sino también para no condicionar futuras decisiones en el mercado, que ya se ven afectadas por el estado financiero general del club.
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana