El equipo paraguayo será el más desconocido del grupo, pero llega con una historia que rompe cualquier lógica: su propio presidente, de 51 años, podría meterse en la cancha, incluso ante el Ciclón.

San Lorenzo tendrá en su grupo de Copa Sudamericana a un rival que, en la previa, aparece como el más accesible. Pero Recoleta FC guarda una historia tan particular que lo convierte en una verdadera incógnita.
El dato que sorprende —y que ya recorre el continente— tiene nombre y apellido: Luis Vidal. Presidente del club, 51 años, y protagonista de un hecho inédito.
Durante la temporada pasada, Vidal no solo dirigió al club desde el escritorio. También entró a jugar un partido oficial con 51 años, convirtiéndose en el futbolista más veterano en la historia del fútbol paraguayo.
Pero la historia no termina ahí. El actual entrenador del equipo le propuso algo aún más llamativo: que tenga su “retiro” dentro de la Copa Sudamericana.
Sí, existe la posibilidad concreta de que el presidente de Recoleta sume minutos en el torneo… y hasta enfrente a San Lorenzo. Un escenario que parece de ficción, pero que hoy es real.
Más allá de lo anecdótico, Recoleta atraviesa el momento más importante de su historia. Fundado en 1931 en Asunción, pasó gran parte de su vida en el ascenso.
El gran salto lo dio en 2024, cuando logró el ascenso a Primera División tras más de dos décadas. En 2025 se sostuvo en la categoría y, en un crecimiento meteórico, logró clasificarse a la Sudamericana 2026. Será su debut absoluto en torneos internacionales.
El equipo está armado con una base modesta, acorde a su historia reciente. No tiene grandes figuras ni nombres de peso internacional, pero sí un grupo que mezcla juventud con algunos jugadores de experiencia en el fútbol paraguayo.
El entrenador apostó por un equipo ordenado, competitivo y con una identidad clara: intensidad, compromiso y aprovechar al máximo la localía. Y, claro, con una posible carta inesperada: su propio presidente.
Recoleta hace de local en el Estadio Roque Battilana, un escenario pequeño, con capacidad para cerca de 6.000 personas, aunque harían de local en la cancha de Libertad de Paraguay, para esta Copa Sudamericana.
Lejos de los grandes estadios sudamericanos, pero con el clima típico de un equipo de barrio que vive este momento como un sueño.
En los papeles, es el rival más débil del grupo. Sin historia internacional, sin títulos de peso y recién llegado a Primera. Pero el contexto lo transforma en un equipo peligroso: sin presión, en crecimiento y con una motivación única.
Y con un condimento que puede hacer de cualquier partido algo irrepetible: un presidente de 51 años que podría meterse en la cancha en plena Copa Sudamericana.
San Lorenzo ya sabe que no será un partido más. Porque a veces, el fútbol también se escribe con historias que parecen imposibles.
Franco Saraco
Redacción Mundo Azulgrana