Las identificaciones de cada armado comunican ideas y señalan carencias de quienes gobiernan. El análisis de Nuevo SL, + SL, Cruzada por SL, Boedo en Acción, Vamos SL y Grandeza Azulgrana.
Los nombres de las agrupaciones y alianzas que participarán de las elecciones de diciembre no fueron pensados de manera antojadiza. Cada uno de ellos es constitutivo de identidades y de símbolos e indica, en algunos casos, la concepción ideológica y programática de los espacios.
Según la época en que haya sido conformado cada sector, el nombre elegido también señala las carencias de quienes gobiernan, ya sea en la gestión propiamente dicha o en el estilo de conducir a la institución. Para los comicios de 1986, las dos fracciones en pugna ponían de manifiesto, a través de sus identidades, la necesidad de refundar San Lorenzo. De ahí la decisión de Fernando Miele, vencedor de aquella contienda, de llamar “Nuevo Rumbo Sanlorencista” a su armado, y la de Rafael Savino de denominar “Movimiento de Reconstrucción Sanlorencista” a su línea.
La primera agrupación en interpelar la gestión mielista, después de doce años en el poder, fue San Lorenzo Para Todos en 1998. La elección del nombre no fue fruto del azar, ya que uno de los principales cuestionamientos que le hacían a Miele era su personalismo para ejercer el poder. El “Para Todos”, tan usado por agrupaciones de clubes o mismo por partidos políticos, representaba conceptualmente la antítesis del poder monopólico que, según ellos, ejercía el ex mandatario.
En los comicios de 2004, el actual oficialismo plebicitó su gestión por primera vez en las urnas. La oposición criticaba la pérdida de respeto y prestigio que el Club estaba padeciendo en el ámbito del fútbol local. En contraposición a ello, Carlos Datria decidió denominar “Dignidad por San Lorenzo” a su agrupación, y Julio Lopardo “Grandeza Azulgrana” a la suya.
Las seis listas que ya salieron a la cancha pretenden transmitir mensajes distintos a partir de sus nombres. Cuatro de ellos ponen como referencia a “San Lorenzo”, uno a Boedo y el restante a los colores Azulgranas de la camiseta.
Nuevo San Lorenzo, que presenta a la fórmula Claudio Di Meglio – Horacio Arreceygor, comunica la renovación de nombres y cuadros dirigenciales y la apertura política hecha para esta etapa. Es una de las formas que tienen de dejar atrás la herencia savinista, e iniciar una nueva era a partir del 11 de diciembre, si es que los socios se inclinan por ellos.
Más San Lorenzo es la alianza entre Progreso Azulgrana y Deboedovengo, y postula al Vocal por segunda minoría, Ramiro Monner Sans, para la presidencia. Desde su primera intervención electoral, allá por 2007, PA fue uno de los pocos espacios críticos de la participación de capitales privados en el Club. También machacó sobre la necesidad de fortalecer las divisiones inferiores y el deporte amateur. Por lo que se desprende del discurso y el perfil de campaña, Más San Lorenzo sintetizaría los postulados de ambas agrupaciones. Sus objetivos de que la institución recupere su arraigo, la identidad, los valores fundacionales y el impedimento de la vuelta de los grupos empresarios.
Cruzada por San Lorenzo tiene un significado epopéyico y hasta místico. Remite a un objetivo refundacional en todas las áreas. De esa manera insta a los asociados y simpatizantes a la participación militante. Su postulante presidencial es Claudio De Simone, el líder de la Subcomisión del Hincha, el grupo que trabaja por el regreso a Boedo desde hace cinco años.
Marcelo Moretti es el aspirante al máximo cargo por Boedo en Acción. La alusión al barrio señala su propuesta de retorno parcial a la zona donde estuvo ubicado el Gasómetro. La palabra acción puede asociarse a las ideas de empuje y juventud que entran en contradicción con inacción, que es precisamente lo que se le achaca al actual oficialismo al momento de gobernar.
Vamos San Lorenzo, que propone a Carlos Abdo, es una consigna nacida desde el tablón, por ende remite casi exclusivamente al fútbol. El perfil empresarial del presidenciable, sumado lo que fuera su participación en el Grupo Inversor, lo convierten en un candidato con inserción en el socio preocupado por el resultado deportivo.
De las seis listas, Grandeza Azulgrana es la única fracción cuyo nombre no fue adoptado para esta ocasión, sino que se decidió en 2004. A la por entonces gestión de Alberto Guil y de Rafael Savino se les achacaba la pérdida de prestigio y de grandeza en el terreno futbolístico e institucional. La denominación llevaba implícita esa crítica, y ponía en evidencia, por lo menos retóricamente, la intención de recuperar el terreno perdido.
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana



