La cabeza del fútbol profesional del Ciclón habló sobre las negociaciones truncas por García Basso y Funes Mori.

San Lorenzo decidió finalmente desistir de incorporar un defensor central pese a la dura baja de Gastón Hernández. Y fue Pablo Barrientos, hoy a cargo del fútbol profesional, quien salió a ponerle palabras a una decisión que generó ruido en Boedo.
El Ciclón había activado gestiones concretas para cubrir el hueco que dejó la lesión del capitán. Hubo contactos con Racing por Agustín García Basso, un zaguero de experiencia que incluso puede desempeñarse como lateral, y también se sondeó la situación de Ramiro Funes Mori en Estudiantes. Sin embargo, ninguna de las alternativas prosperó.
Barrientos, en diálogo con DSports, dejó en claro que el freno no fue casual ni caprichoso, sino una determinación atada al presente económico del club. “Estamos para salir adelante y no estamos en la mejor condición. Tenemos que cuidar el patrimonio del club y eso tenemos que respetarlo”, explicó con crudeza.
La frase no sólo pinta el contexto financiero, sino también el límite que se autoimpuso la dirigencia: no hipotecar el futuro por una urgencia deportiva. En esa misma línea, el Pitu reforzó la idea de respaldo interno: “También confiamos en lo que hay y lo hablamos con el técnico. Si no se dio fue por algo”.
Así, puertas adentro, la apuesta es clara: sostener el equilibrio económico y potenciar los recursos disponibles, como la aparición del pibe Montenegro. Una decisión que implica riesgos, sobre todo en una zona sensible como la defensa. Mientras tanto, el equipo de Gustavo Alvarez deberá reconfigurarse con lo que tiene a mano.
Nahuel Lanzillotta
Redacción Mundo Azulgrana