La derrota ante Huracán no fue un hecho aislado. Los números en los clásicos reflejan una racha que se extiende en el tiempo y que vuelve a poner a San Lorenzo frente a una de sus mayores deudas recientes.

La caída ante Huracán volvió a encender una alarma que ya no admite matices. San Lorenzo atraviesa una racha extremadamente negativa en los clásicos y los números, fríos e irrefutables, lo confirman: apenas una victoria en los últimos 22 enfrentamientos ante sus cinco rivales históricos.
Ante Boca, el Ciclón no logró ganar: 1 empate y 2 derrotas.
Frente a River, la sequía es total, con 4 empates y ninguna victoria.
Contra Independiente, el saldo también es adverso: 2 empates y 1 derrota.
El único respiro aparece ante Racing, donde San Lorenzo consiguió su única victoria, además de 2 empates y 3 derrotas.
Por último, el clásico más reciente volvió a doler: frente a Huracán, el registro marca 4 empates y 2 derrotas, sin triunfos.
Ese único festejo en medio de la larga sequía tuvo nombre propio y un recuerdo imborrable: el gol del Chichi Peralta sobre el final ante Racing, que cortó una racha y regaló una alegría aislada, hoy convertida en excepción dentro de una tendencia que se repite.
Más allá de entrenadores, planteles y contextos, el patrón se mantiene. San Lorenzo no logra imponerse en los partidos que marcan identidad y pertenencia. La derrota ante Huracán no solo significó perder un clásico: volvió a poner sobre la mesa una estadística que pesa, incomoda y exige una reacción urgente.
Franco Saraco
Redacción Mundo Azulgrana