Los hinchas de San Lorenzo siguen demostrando que saben comportarse. Cuando operadores se oponen al estadio en avenida La Plata, acuden al supuesto fastidio de los vecinos ante posibles actos violentos. San Juan y Boedo quedó impecable.

No queremos entrar en comparaciones, pero hay que destacar que el pueblo azulgrana se sabe diferenciar. Lo demuestra con hechos, a pesar de que muchas veces busquen ensuciarlo gratuitamente.
Si bien su gente, como la de cualquier otro club, no está ajena a la sociedad, con lo bueno y malo que ésta expresa, no mentimos si decimos que el hincha del Ciclón es distinto. Más allá de su creatividad y fidelidad que lo caracteriza, el cuervo es agradecido y sabe comprender el contexto.
Ha ido a la Legislatura a protestar varias veces, llevando hasta 40 mil almas y su comportamiento ha sido ejemplar ante la risa de muchos cuando burlaban y ponían en duda la vuelta a Boedo, inclusive desde grandes medios de comunicación.
También supor marchar a la embajada de Francia. Entonó el himno argentino, cantó por San Lorenzo y siguió pidiendo justicia. Luego llegó la masiva congregación a la Plaza de Mayo, donde más de cien mil almas se pusieron de frente a la Casa Rosada y volvieron a reclamar por lo suyo.
Ante esta manifestación de amor, el odio apareció desde otros rincones. Abogados oportunistas, periodistas operadores y cualquier anti San Lorenzo por naturaleza, empezó a instalar el malestar de los vecinos de avenida La Plata ante la concreta posibilidad de reconstruir el estadio.
Lejos de sentarse a conocer el proyecto, y saber la función social que históricamente ha tenido San Lorenzo en sus 105 años de vida, sobre todo cuando estuvo en Boedo, los malintencionados insistieron. Mintieron de la peor manera sin tomarse siquiera el trabajo de resaltar estos sanos comportamientos populares, a los que podemos agregarles la revolución social de 1982. Ahí, lejos de romper, San Lorenzo construyó con la base de su gente. La familia iba a la cancha. Propios y extraños. Todos enamorados del Ciclón.
Por eso, cuando estos días hablaban de los distrubios de las hinchadas, sobre todo una reciente en el microcentro, pedimos que sean claros y discriminen en el buen sentido: la gente de San Lorenzo es diferente en estos casos. Sabe peregrinar, reunir, copar, celebrar y reclamar.
El domingo, 70 mil almas se alegraron en San Juan y Boedo. Sonrieron, cantaron, se abrazaron ante un calor sofocante. No saquearon. Compraron. Consumieron, se vincularon con el barrio y sus vecinos. Solos. Con los jugadores. Con todos. Hasta tarde. Después se fueron. Y las calles volvieron a la normalidad, como cualquier otro día.
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana



