Fuera de casa, y contra Deportivo San Andrés, el Ciclón jugaba bien y ganaba. Pero el mal estado del rectángulo de juego hizo que los jueces suspendieran el partido en el tercer cuarto.
Cuando la primera de básquet buscaba lograr una nueva victoria en el torneo de la B de capital ante San Andrés, la humedad del piso, y la decisión de los árbitros, hicieron que tal empresa no prosperara, en la zona norte de Buenos Aires.
Justo, cuando faltaban minutos para que el tercer cuarto finalizara y, además, con el azulgrana realizando una muy buena tarea, basada en una sólida defensa desde el principio del pleito.
A diferencia de partidos pasados, en los que el comienzo encontró al cuervo dormido, este enfrentamiento contra San Andrés empezó de forma distinta, con mucha concentración y haciendo buenos y precisos movimientos en ofensiva.
Matías Selmo estuvo nuevamente efectivo y lo acompañó Hernán Gómez con la energía que a esta altura es habitual en él. Haag manejó los hilos y Nico García aprovechó sus minutos en cancha con puntos interesantes. Desde el banco, Sgut aportó lo suyo.
Además del peso de las individualidades ya mencionadas, el juego colectivo dijo presente y fue fundamental para comandar el tanteador en el transcurso del duelo. Lo único nocivo fueron algunas pelotas perdidas, innecesarias, y el ingreso a una vorágine impuesta por San Andrés.
Pero, más allá de eso, el rendimiento de los chicos de Guido Naipauer fue positivo. Lastima que el mal estado del campo de acción, con una humedad que hacía que los jugadores se patinaran todo el tiempo, hizo que el encuentro se terminara de manera abrupta, cuando el de Boedo ganaba 43 a 37.
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana