El derby de barrio en Parque de los Patricios quedó nuevamente en manos quemeras. El Ciclón jugó mal y lo pagó caro. ¡Mirá!

Otra vez el Ducó. Otra vez la misma historia. San Lorenzo llegó a Parque de los Patricios con el ánimo en alza, empujado por dos victorias consecutivas que habían devuelto confianza y algo de paz. Pero el clásico no entiende de momentos ni de estadísticas recientes. Y Huracán, aun en medio de su propio arranque flojo, volvió a hacer del barrio una trampa conocida para el Ciclón. Fue derrota 1-0 y un golpe que duele más por la forma que por el resultado.
El partido fue exactamente lo que se temía: trabado, friccionado, jugado más con los dientes apretados que con la cabeza. Mucho choque, poco fútbol y casi nada de juego asociado. La pelota voló más de lo que rodó y San Lorenzo nunca logró imponer una idea clara. En ese contexto, el primer tiempo se fue sin tiros al arco y con la sensación de que el que pegara primero se iba a quedar con todo.
Ayude apostó a la continuidad. Apenas un cambio obligado por la lesión de Romaña y la intención de sostener un equipo que venía respondiendo. Pero esta vez no alcanzó. El mediocampo no logró hacerse dueño de la pelota y Facundo Gulli, ubicado como enganche, prácticamente no entró en juego. Abundaron los pelotazos, faltaron sociedades y San Lorenzo nunca encontró los caminos para lastimar.
El golpe llegó demasiado temprano en el complemento y fue imperdonable. Un lateral mal defendido, una distracción colectiva y Huracán facturó en la primera pelota bien dirigida al arco. Centro desde la derecha y cabezazo de Caicedo, que ganó en el área ante la pasividad azulgrana. Gill nada pudo hacer. En un clásico cerrado, ese error se pagó carísimo.
Desde ahí, todo fue cuesta arriba. San Lorenzo empujó más por obligación que por claridad. Alexis Cuello tuvo el empate en una jugada aislada que terminó en el palo, pero fue apenas un destello en medio de la confusión. Ayude movió el banco, acumuló delanteros y buscó alternativas, pero el equipo nunca logró romper el cerrojo de un Huracán que se aferró al resultado sin pasar sobresaltos.
Ni Vietto, ni Herazo, ni Ladstatter lograron cambiar el desarrollo. Faltó precisión, sobró apuro y el arco rival le quedó siempre lejos al Ciclón. Galíndez casi no tuvo trabajo porque los intentos se diluyeron en centros forzados y pelotas divididas.
La derrota duele porque corta el envión y porque vuelve a exponer una cuenta pendiente: a San Lorenzo le cuesta, y mucho, jugar en el Ducó. El clásico se escapó por detalles, por errores propios y por la imposibilidad de imponer juego en un partido que pedía otra cosa. Ahora será tiempo de levantar la cabeza, corregir y entender que estos golpes también forman parte del camino. Pero está claro: perder así, y en este escenario, siempre deja cicatrices.
¡GOLAZO DE HURACÁN Y DELIRIO EN EL DUCÓ! Gran cabezazo de Jordy Caicedo para el 1-0 del Globo ante San Lorenzo en el clásico.
— SportsCenter (@SC_ESPN) February 8, 2026
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Nahuel Lanzillotta
Redacción Mundo Azulgrana