Llegar a la cancha de Independiente no fue difícil, pero todos los viajes tienen una historia que merece ser contada.

Para llegar a Avellaneda desde el norte no queda otra opción que pasar por Constitución. Justamente por allí me iba a pasar a buscar Carlos Riera, el encargado de la pensión del club en Parque Chacabuco. La cita era a las 18 hs. Como llegué más temprano no tuve mejor idea que meterme en un complejo llamado “La Saladita”. Era un galpón lleno de puestos de ropa barata. Miré bastante hasta que un tipo me ofrecía las camisetas de Boca en oferta. Está bien que los hijos vienen mal, pero tampoco para andar interesándose por esos colores que le hacen mal a cualquier vista. Eso le puso punto final a mi visita.
A una cuadra estaba la YPF, en Brasil y San José, donde debía encontrarme con Carlos. Seguía siendo temprano así que me compre una gaseosa de pomelo y me senté a leer un poco. No soy extraterrestre, sabía del derby español Real Madrid-Barcelona, pero la empleada de la estación de servicio revisó unos 500 canales y no encontró el partido, así que me di por vencido.
Se hizo la hora y me reuní con Carlos y con Fernando Coria. Los tres íbamos a transmitir el partido para FM 87.9 Cadena 24. Este sería mi primer partido en una cabina de transmisión y por ende, mi debut comentando un encuentro de esta magnitud. Todo salió bien, salvo porque nos mandaron a una cabina de la punta, a la altura del arco. Párrafo aparte para los baños químicos destinados a la prensa: una mugre. Los sandwichs sí estaban ricos, de eso no podemos quejarnos.
Fue difícil no poder gritar el gol, pues Coria era el relator. Me tuve que conformar con comentarlo. Luego de la victoria salude a mis compañeros y me dirigí hacia el vestuario visitante. Debía pegar toda la vuelta por fuera del estadio, pero serían unos 300 metros. Por culpa de la policía que no entiende que uno está trabajando tardé 40 minutos en hacer 300 metros, una cosa de locos. Por suerte llegué a tomar los testimonios, que se ven reflejados en las notas de Mundo Azulgrana.
A la vuelta me dejaron en San Martín, en la casa de mi novia, el colega Federico Yazigi y sus compañeros. Nunca estuvimos tan contentos en ese auto. Por al lado nuestro pasaban los hinchas del Rojo con las caras muy largas. ¿Están tristes o enojados? Algunos dicen que sólo es amargura…
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana