San Lorenzo cayó de pie, ante Platense por 73 a 66 y perdió una chance de ascender. Ahora, va por la promoción. La gente no paró de alentar.

No hay nada que reprocharle a la Primera de básquet del Ciclón, que jugó en la noche del jueves ante Platense de visitante, por el tercer partido de los cuartos de final, y perdió con total dignidad.
La derrota fue ante el mejor equipo de la B del 2009, Platense (que sólo fracasó en siete juegos en toda la temporada), un club que tiene, solamente para su Primera División, un presupuesto que duplica a todo el baloncesto azulgrana.
Por eso, cobra más valor lo hecho por los chicos que dirige Naipauer, que siempre le pelearon de igual a igual al Calamar y estuvieron cerca de ganarle. Ahora, deberán vencer a Claridad y jugar una Promoción contra un conjunto de la A.
La gente los tiene que seguir alentando, como en el partido pasado, en el que una multitud se acercó a dejar el alma en los tablones por este equipo. Y estos jugadores, respondieron con creces.
Empezaron muy bien y, más allá de que era un pleito picante, no se achicaron y salieron al campo de juego con actitud. Algunos jugadores del Marrón hicieron pesar su jerarquía y, en el primer cuarto, pudieron poner a Platense arriba por seis puntos nada más (22 a 16).
Luego, en el segundo capítulo, quizás se vio lo más flojo del de Boedo, ya que se desconcentró un poco y el local lo aprovechó, sacando casi 16 tantos de ventaja en un momento, con una efectividad terrible. El marcador lo decía todo: 45 para el dueño de casa, 33 para la visita.
Tuvieron que entrar a anotar jugadores como Mauro Cobello, Nico García y Benjamin Pereyra, que con su enorme tarea achicaron distancias. En poco tiempo, Los Matadores se pusieron a tan solo cinco puntos cuando terminó el tercer parcial (57 a 52) y, cuando comenzó el ultimo chico, fueron a todo o nada.
Con todo el amor propio, defendieron, dieron la vida por los colores y en un instante quedaron un punto abajo. Pero, el rival mostró la chapa. No por nada es el mejor quinteto del año y lo hizo pesar, en el cierre, cuando había que encestar los tiros imprescindibles para cerrar un compromiso.
Por eso, se llevó la victoria, la serie y el ascenso, ante las miradas llenas de lágrimas de los chicos del Ciclón, que no podían ocultar su tristeza. Poseen mucho espíritu y la gran chance de subir de categoría todavía está. Eso sí: ahora más que nunca, el público los debe acompañar en este camino.
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana