El 8 de abril de 1945 debuta, en San Lorenzo de Almagro, Rene Pontoni, uno de los más exquisitos jugadores que haya tenido el fútbol argentino en general, y el Ciclón en particular.

Un crack que brilló entre los que más brillaban, destacándose en la década dorada del futbol argentino. Fue un futbolista distinto que contaba con innumerables recursos para atraer a los espectadores que llegaban sólo para verlo a él. Un artista con el balón, que solía dibujar sonrisas por sus dotes. Un delantero que no sólo tenía gol, sino que además se destacaba por los lujos y las maravillas que acostumbraba realizar. Un luchador que afrontó la muerte de su padre cuando tenia apenas 4 años y que a los 12 tuvo que salir a repartir huevos para conseguir el alimento para su familia.
Rinaldo Martino, su amigo, fue quien lo convenció para que se instale en Boedo y tiempo después formaron, junto con Armando Farro en 1946, el famoso tridente histórico que sobresalió en la segunda conquista profesional de San Lorenzo, y que anotó, en 30 encuentros, 56 de los 90 goles que hizo el equipo aquel año y en ese mismo campeonato Pontoni, con 20 gritos, fue el máximo artillero.
Al año siguiente, 1947, otra vez fue el goleador azulgrana, 23 tantos en 28 partidos, es decir, un promedio de 0,82 goles por partido, números que hablan por sí solos.
Deslumbró al público de Europa en la exitosa gira que realizó San Lorenzo y por el alto nivel mostrado el Barcelona lo quiso adquirir a cualquier precio y hasta ofreció un cheque en blanco, sin embargo, Pontoni no quiso opinar sobre la oferta y le dijo al club catalán que hablara con el presidente de la institución, Domingo Peluffo, quien se negó a venderlo.
En 1948 seguía en plenitud y eso que daba ventajas con ese físico que tanto le costó mantener, pero una brusca infracción del defensor de Boca, Rodolfo De Zorzi, le rompió los ligamentos de la rodilla derecha y como consecuencia estuvo dos años inactivo y nunca se pudo recuperar plenamente, no obstante, si bien bajo su rendimiento, le alcanzo para triunfar y sobresalir primero en Colombia y luego en Brasil.
Volvió en 1954 a San Lorenzo, pero sólo disputo dos encuentros, la rodilla no aguantó y decidió abandonar la profesión.
Tuvo dos experiencias como entrenador sanlorencista, la primera fue en 1955, luego de la renuncia de Isidro Langara y la otra, en 1962.
Falleció el 14 de mayo de 1983, cuando faltaban cuatro días para que cumpla los 63 años.
Nota: Gentileza de "El Cuervo" - Un Sentimiento Inexplicable - Cada día, un recuerdo.
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana