Los Gladiadores perdieron con Juvencia 4 a 3 fiel a su estilo: con actitud y dejando todo hasta el final. Los árbitros y la falta de precisión influyeron.

Por Juan Pablo Kavanagh
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Por la duodécima fecha del Clausura, el primer equipo de futsal de San Lorenzo cayó en cancha de Banco Hipotecario frente a Juvencia por 4 a 3. Lo perdía 4 a 1, estaba con un hombre menos a poco del final y la historia parecía sentenciada. Sin embargo, y a pesar de fallos arbitrales extremadamente polémicos, con actitud salió a dar batalla y se puso a sólo un gol del empate, que hubiera sido lo mas lógico teniendo en cuenta que jugó mejor que su rival. Pero no hubo suerte y Juvencia le cortó una racha de cuatro victorias al hilo.
La noche había arrancado movida para los dos quintetos. En pocos minutos, se repartieron llegadas a los arcos y el partido podía ser para cualquiera aunque el Ciclón era un poco más, tenía un ritmo que el contrincante no poseía. Por la presión que ejercía en campo contrario y por esa voluntad, eterna, de ser el protagonista del cotejo.
El Pollo Guariniello casi abre la cuenta, Nico Valdez también y faltaba el gol, nada más. Todo iba sobre rieles para los dirigidos por Trama. Pero un error grosero del juez posibilitó que Juvencia accediera a una sexta falta, que canjeó por la apertura del tanteador.
Momentos después, la misma situación se reiteró y de esta forma, el encuentro cambió de manera brusca: Los Gladiadores tuvieron que salir a descontar de manera desesperada y esa ansiedad por intentar meterla a toda costa terminó por jugar en contra. En los 40 minutos, contaron con oportunidades bárbaras. Empero, no pudieron aprovecharlas.
En el complemento, Juvencia se encontró con el tercero y el azulgrana fue a la carga Barracas, con amor propio a ver si las cosas salían como pretendía. En una de las tantas llegadas al arco contrario, Nicolás Valdez se puso la pilcha de goleador y anotó el 1 a 3.
Luego de esa acción, el conjunto de Tapiales anotó el cuarto tanto. La situación era exasperante. Para colmo, Leo Giménez, de manera injusta, vió la roja que le mostró el camino a las duchas. En ese instante, cuando daba la sensación de que el pleito era historia, Los Gladiadores con un jugador menos, fiel a su estilo, sacaron a relucir su coraje y arrinconaron a su rival, que se vio desbordado por todos lados. En una jugada de riesgo, el arbitro cobró un penal a favor del proveniente de Boedo y Valdez, otra vez, gritó el segundo ejecutando de gran manera la pena máxima. Acto seguido, el sólido defensor volvió a colocar la pelota en el fondo de la red. Y cuando el empate era un hecho, de chilena casi convierte el cuarto.
Fue, sin lugar a dudas, por si a alguien le quedaba algún interrogante, una nueva demostración de esfuerzo del cuervo, que en las buenas y en las malas no se rinde.
Ahora, quedó con 25 unidades, ocupando el quinto puesto y espera en Ciudad Deportiva a Allende.
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana