Con garra, sufrimiento y un poco de suerte, el Ciclón le ganó a Claridad por 87 a 81 en suplementario. Estuvo a un paso de perder pero un triple decisivo le dio vida. Ahora jugará la Promoción.
Tremendamente emotivo lo que se vivió en la noche del lunes en el salón San Martín, que vibró gracias a un nuevo triunfo de la primera de básquet, agónico, sufrido pero festejado como nunca. Porque se jugaba el año ante Claridad, en el partido decisivo de la serie para definir quien iba a la promoción, y contó con varios obstáculos. Primero, el rendimiento del rival, que no bajó los brazos en ningún momento y estuvo al frente del marcador durante casi todo el encuentro. Segundo, los propios nervios, que jugaron varias malas pasadas. Y tercero, el cansancio del año durísimo, que a esta altura pasa facturas. Pero así y todo, estos chicos del azulgrana sacan fuerzas de cualquier lado y se sobre ponen a todas las piedras que existen en el camino. Para confirmarlo, solo hay que repasar la película que se exhibió en ciudad deportiva: cuando restaban siete segundos para que la historia finalice, el cuervo lo perdía 79 a 76. Claridad tuvo la posesión y la chance desde la línea de libres de liquidar el pleito. Pero falló y Lisandro “la pantera” Ortuondo tomó el balón y lanzó, con tanta fortuna que metió el triple que dio la chance de jugar un suplementario. Ese periodo, fue íntegramente dominado por San Lorenzo. Por eso, va a jugar la promoción con la convicción de jugar en la A de capital en el año 2010.
Si algo quedó demostrado a lo largo de los tres cotejos, es el buen nivel del equipo oriundo de Ciudadela. A pesar de los muchos veteranos que componen el quinteto, posee buen juego para complicarle la existencia a cualquiera y el dueño de casa lo sufrió en carne propia ya que estuvo abajo en el marcador casi los cuarenta minutos. Si bien Cobello, Benjamin Pereyra y Lisandro Ortuondo lastimaron, el de Boedo no consiguió dominar la historia. El de verde (que llego a sacar una diferencia de 13 tantos), por su parte, con un pivote con un parecido escalofriante a Ricardo Fort, que le hizo gestos a la parcialidad local cada vez que anotó, defendió y logró una efectividad positiva desde el perímetro. De esta forma, sacó una ventaja que la supo administrar a lo largo de los parciales. Guido Naipauer buscó variantes y encontró un gran manejo de la bola en las manos de Alan Selmo, que realizó una actuación muy destacada. Sin embargo, no alcanzó porque la brecha entre ambos conjuntos se mantuvo.
Al último chico, el visitante llegó con una supremacía de siete unidades y con total amor propio, el de Boedo fue con la frente bien alta. Con algunos triples y acertadas decisiones, pudo descontar pero se quedó ahí, paralizado ante una respuesta de la escuadra de verde. En ese instante, Claridad contó con un 79 a 76, dos posesiones y cuatro tiros libres para sentenciar la temporada del baloncesto santo, a menos de diez segundos del cierre. Quizás, fue el momento con más dramatismo del año. Se vieron jugadores con la cabeza gacha, un Naipauer desconsolado y todo el público del matador con la última esperanza en la garganta. Cuando todo parecía dado para que Ciudadela festeje, el miedo escénico jugó su papel. Hizo que aquel base movedizo, de correctos lanzamientos, que fue a la línea de libres, errara. Y le diera, de esta forma, la posibilidad, siete segundos mediante, a que “la pantera” Lisandro Ortuondo se calce la pilcha de súper héroe y tirara la pelota al aire, con la precisión justa y necesaria para que se meta de lleno en el aro. La chicharra sonó y el 79 a 79 espectacular era real. Así, con semejante envión anímico, los chicos de Naipauer se metieron al suplementario y con autoridad sellaron su pase a la promoción. La ilusión de subir, después de todo lo que se vivió, esa mas firme que nunca.
Lisandro Ortuondo: “El triple fue suerte”
El base le cuenta a MA las sensaciones luego de la victoria.
-Qué triple...
-La verdad, sinceramente, el triple fue suerte. No soy tirador y le agradezco a Guido (el técnico) que fue quien me dio la confianza para tirar. Tiré y tuve la suerte de que entre.
-Fue de película lo que pasó.
-Si, qué se yo…tiré para arriba y entró (risas).
-¿Esperabas meterla?
-Me tenía fe, mas con la confianza que me dio Guido ¡entró!
-¿Se vieron afuera de la promoción en algún momento?
-Te soy sincero: en los dos primeros cuartos no veníamos jugando bien, nos habían sacados 13 puntos de diferencia. Si bien uno tiene la seguridad de que este grupo deja todo en la cancha estaba la sensación de que por ahí se nos escapaba pero por suerte lo sacamos adelante.
- ¿Ahora?
-Ahora a descansar, a entrenar a full de vuelta, porque tenemos cosas para mejorar, e ir a buscar el ascenso. Le pedimos a toda la gente que acompañe porque laburamos todo el año para esto. Así que por favor que nos vengan a apoyar.
- Sirve como confianza esto.
-Si, igual ya estamos muy bien como grupo, estamos fuertes. Tuvimos altibajos pero esto sigue sirviendo para unirnos más.
- Te tiraste de palomita a buscar una pelota y terminaste de lleno en el piso ¿Cómo estuvo esa visita al suelo?
-(Muestra la cadera, toda lastimada) Yo soy así, medio loco (risas).
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana