En un partido dramático, San Lorenzo le ganó 73 a 72 a Platense en Ciudad Deportiva con suplementario incluido. Garra y corazón de los chicos de Naipauer para empatar la serie. A comer calamares el jueves.

Un salón San Martín repleto de cuervos fue testigo de una actuación sobresaliente de los chicos de Guido Naipauer, que le tenían que ganar a Platense para forzar un tercer, y decisivo encuentro para ascender a la A de Capital Federal. Y lo hicieron. Con garra, defensa y decisión en momentos importantes, vencieron por 73 a 72, y si le ganan nuevamente al Calamar como visitante este jueves, cumplirán el objetivo.
El Ciclón enfrentó a un equipo muy bueno, que por algo terminó entre los mejores de la temporada. Por eso, meritoria fue la tarea en defensa que plantearon los azulgranas desde los primeros instantes del encuentro. Así, pudieron dominar el marcador en casi todo el primer tiempo. También, hubo individualidades que no se escondieron, como Mauro Cobello y Genaro Spero. Genaro, dueño de la remera numero ocho, se tuvo mucha confianza y tiró cada vez que pudo. Mal no le salió: encestó bolas que resultaron fundamentales.
El primer cuarto, cerrado, finalizó 12 a 5 a favor del dueño de casa, al igual que el segundo, que mostró un 26 a 21. La historia estaba encaminada.
Llegó el tercer parcial y las dudas de siempre. Porque a este grupo le sucede que, por lo general, baja un cambio luego del descanso. Pero, esta vez, la concentración estuvo a la orden del día y la intensidad fue la indicada para enfrentar a un visitante que trató por todos los medios de lograr unidades, con su pivote, de nivel, y con su base, movedizo.
Gracias a esos jugadores, Platense pudo conseguir una buena efectividad de campo. Las cosas se ponían difíciles y los nervios apretaban. Sin embargo, cuando las papas quemaron, apareció el jugador reclamado por los hinchas, ese que levantaba las manos y le solicitaba más gritos a los fanáticos: Benjamin Pereyra, con su experiencia a cuestas, dijo acá me tienen y se puso el team al hombro.
Anotó puntos importantísimos, bajo rebotes y contagió a sus compañeros, que no se achicaron y siguieron metidos en un pleito cerradísimo, de ida y vuelta constante. Por eso, el tercer chico terminó con el de Vicente López con 47 porotos, solo dos arriba de su contrincante.
El último cuarto fue dramático y contó con condimentos especiales, no apto para cardiacos, ya que los dos quintetos se intercambiaron unidades y todo fue palo y palo. Obviamente, el resultado fue incierto hasta el final y hubo chicos, como Guido Ragozzini y Alan Selmo, que no tuvieron el pulso flojo a la hora de tirar.
En un instante, el local se quedó con una última posesión a segundos de que el partido se acabara y con un 64 a 64 en sus espaldas. Empero, no lo pudo aprovechar y el suplementario fue una realidad. Ahí, justo en ese preciso contexto, se vio quizás el paradigma más importante de esfuerzo, garra y juego colectivo de este equipo joven, que llegó a estar cuatro puntos abajo y con la soga apretando el cuello.
Todo se volvió drama. La gente alentaba, Platense metía puntos debajo del aro y daba la sensación de que, probablemente, el de marrón se iba a llevar el festejo. Los árbitros ignoraban faltas y muchos hombres del público insultaban a esos jueces que estaban desbordados por el ambiente.
Algunos se agarraban la cabeza, el técnico Naipauer hacia gestos y mucha, pero mucha gente, no tenia más voz. Cuando todo parecía perdido, tomó el balón un chico de Boedo, con la camiseta numero quince. Acostumbrado a defender, cuando agarró la naranja no supo bien qué hacer pero, de todos modos, lanzó con fe. Y embocó un triple.
Acto seguido, tuvo en sus manos la chance de escribir la historia de este compromiso y no dudó en lanzar un doble que besó la red pidiendo permiso. Ese chico es Cristian Sgut y no en vano fue apodado por Mundo Azulgrana como el león. Por eso, afiló las garras cuando la situación lo pedía y fue vital para conquistar un triunfo que vale oro. Ideal para encarar el próximo duelo en tierras ajenas.
Ya ascendieron Huracán de San Justo, AFALP y Alem. Ahora, San Lorenzo quiere codearse con ellos en Primera A. La gente lo tiene que seguir acompañando. Si sos cuervo, en Saavedra tenés que estar.
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana