La elección es un momento en el que se aprovechan oportunidades o se retrocede en el tiempo.
La llegada al Pedro Bidegain para ver el partido del primer equipo contra Independiente impactaba por el calor y por los cientos de militantes que nos bombardeaban con sus propuestas políticas. Cada una era la mejor y la que iba a salvar a San Lorenzo de todos los males. Cada militante tiene la solución y el camino a seguir por nuestro querido San Lorenzo. Cada socio e hincha se mostraba hasta molesto por esta invasión que se va a ir profundizando hasta llegar al punto máximo el 11 de diciembre cuando los Cuervos podamos elegir nuevo presidente para que lleve las riendas de la institución por los próximos tres años.
Teniendo en cuenta que cada una de las cinco listas presentó 85 candidatos. Se puede establecer en una cuenta muy sencilla que hay en total 510 candidatos postulados en la próxima elección. Como número anecdótico podemos agregar que a cada agrupación la avalaron para presentarse en la elección como mínimo 435 socios, lo que en otra sencilla cuenta da que el total de personas que avalaron a este proceso electoral son más o menos 2610 (algunas listas presentaron más avales, pero manejémoslo con los números más pequeños).
No hablaré del dinero gastado en la campaña de cada una de las listas porque el número debe ser imposible de calcular, pero me pregunto cuantos socios nuevos lograría tener el CASLA si en vez de tantos afiches callejeros de candidatos, se juntaran todos y pegaran uno diciendo: HACETE SOCIO.
Pero volvamos a la cantidad de personas que fueron necesarias para que esta elección tome forma: entre candidatos y avales más o menos 3.000 (para redondear).
Se me ocurren todas las cosas que se podrían hacer y las que se podrían haber evitado si esta impresionante movilización no se realizara solamente durante dos meses cada tres años. La primera pregunta que me surge es la de cómo estaría el club si esos 3.000 socios participaran activamente de la política todo el tiempo, o cuánto mejor estarían los deportes federados si aunque sea una parte de esos 3.000 los fueran a alentar en cada partido, cómo estaría la ex Plaza Lorenzo Massa si los 3.000 se dedicaran a generar actividades y darle mantenimiento ( ni hablar de pensar en grandes obras), y hablando de la Plaza cuanto más fácil hubiera sido si los 3.000 acompañaban el pedido en la Legislatura Porteña de restitución del predio a favor del CASLA.
Me pregunto cómo estaría nuestra querida Ciudad Deportiva si los 3.000 le dedicaran aunque sea una hora por semana para mejorarla. Pienso que si algunos de los 3.000 acompañara a las divisiones inferiores tal vez tendríamos respuestas de por qué tan pocos canteranos visten la camiseta del Ciclón en Primera División. Y remontándonos a la historia me pregunto si hubieran ido 3.000 a evitar la venta del Gasómetro, donde jugaría de local hoy el Ciclón.
Las preguntas son mil o 3.000, y le sugiero al lector que se las haga. Lo que no puede seguir sucediendo es que nos impacte o sorprenda la masiva presencia militante en el club, cuando eso debería ser lo mas normal del mundo.
Seguramente alguno leerá estas líneas y dirá que el que la escribió es naif o simplemente un tarado, y tal vez tenga razón, pero lo más importante sería que desde el 12 de diciembre la palabra política deje de ser una mala palabra en San Lorenzo y pase a ser una herramienta de transformación de la realidad.
El 3000 es un número que por si solo no dice mucho, pero si de gente se trata empieza a ser bastante y si se trata de gente trabajando para modificar una realidad es un ejército invencible. Es hora de que San Lorenzo vuelva a ser invencible como institución, es el momento de trabajar, porque si ese ejercito no es invencible, se convierte en el enemigo interno. San Lorenzo merece lo mejor, y por eso esta reflexión.
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana